“ The woods are lovely, dark and deep...” Robert Frost Soy cuidador de una cabaña. La cabaña está bien adentro de una serie de bosques, todos simétricamente alambrados. Hay una ruta que corre de Este a Oeste, llegando al kilómetro mil novecientos setenta y dos, a mano izquierda, hay una tranquera de fierro. Entrando por esa tranquera y siguiendo el camino de tierra, unos quinientos metros más o menos, está la cabaña. Mi trabajo consiste en mantener la limpieza y el orden, en ese orden de prioridades. No es mucho: regar el parque y juntar las hojas cada vez que hay viento, no más. Mi casa está unos veinte metros más allá de la cabaña. Allí tengo mis pocas cosas: mis muebles, mi guitarra, mis libros. Los dueños de la porción de bosque y de la cabaña son unos ingleses, un matrimonio más bien joven. Ellos la compraron hará cosa de un año y medio ya. Antes, era de una familia de rusos, ellos venían siempre: era una familia numerosa, todos los fines de semana alguien cum...