Ir al contenido principal

Guerra de los Mundos



Hijos de nadie
somos,
hijos de un amor
que ya no existe
(un nuevo silencio
y algunos años
acostumbraron al amor).

Dios y el diablo
comen del mismo plato,
y nosotros somos las migas.

En las aristas
de todos los techos, la lluvia
se cuelga para secarse y pensar.
En los bares,
cada cigarrillo
está jugando a la muerte.

Vacíos vasos volviendo
convexo al mundo,
vidrios inanimados
derramando ángulos tiernos
y dios, a último momento,
remedando jirones del espacio.

Padres obligados somos,
padres de palabras y pobres
de tiempo para animarlas
(un viejo silencio nos aguarda
en la esquina de cada verso).

El diablo y dios
se limpian los zapatos,
y nosotros somos el barro.

El hambre
dibuja charcos en la vida,
dibuja y pinta
lágrimas atonales
en los huecos del aire.

Manos cóncavas
deteniendo el tiempo a media calle,
caras redondas
desfigurando el sol.

Narices llorando,
ojos oliendo,
y todos, a última hora,
cosiéndole
parches a dios.

Pero dios perdió
hace mucho tiempo
la fe en el cielo.


Fotos: Natalia Buch

Comentarios

Entradas populares de este blog

Estación

El hombre no tiene marcas ni cicatrices: es uno más en el andén. Lleva un bolso al hombro, la espalda levemente inclinada por el peso. Uno más entre muchos a mitad de camino de la vida, viviendo a expensas del tiempo. La verdad va mintiéndose de a ratos, deconstruyéndose entre retratos y muebles, entre retazos del antes y restos del porvenir, armando desde la ficción o la esperanza (los recuerdos sobran o duelen)... Uno más en la estación viviendo a expensas de la vida, pagando al vida con vida, uno más a mitad de camino del destino. Uno sin marcas ni cicatrices visibles, la espalda doblada por el tiempo (lo que más pesa es lo ausente)... Foto: Natalia Buch

El Río Impersonal

Mis días son largos porque mi tiempo no es el tiempo de los relojes y los calendarios. Un día para mí dura siglos porque soy muchos hombres. Soy muchos, pero entre ellos se desconocen o desprecian o acaso ignoran quiénes son sustancialmente. Soy muchos hombres pero la máscara que uso es siempre la misma.

Correspondencias Secretas (Ediciones del Dock, 2015)

"Sin alzar la voz, pero con la precisión que sólo logran los buenos artesanos, Diego Reis seduce al lector en cada uno de sus relatos. No importa que la acción transcurra en medio de un inmenso campo durante un inclemente verano, en una fantasmagórica estación de ómnibus o en un bosque que parece ser la contracara del propuesto por Cortázar, en todos los casos nos enfrentaremos con historias formidables, brindadas por alguien que conoce los íntimos secretos de la narración y sabe de qué modo revelarlos" . (Vicente Battista) Reis, Diego Correspondencias secretas. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Del Dock, 2015. 116 p. ; 20x14 cm. ISBN 978-987-559-272-8 1. Narrativa Argentina. 2.  Cuentos. I. Título CDD A863 Ediciones del Dock Avda. Córdoba 2054, 1º “A” (1120) Buenos Aires  Tel. / Fax: 4374-2772   e-mail: info@deldock.com.ar Director Editorial: Carlos Pereiro © Diego Reis Foto de portada: Natalia Büch, de la serie "Sonata otoñal...