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Sesenta Palabras sobre Salomé (Versión Definitiva)

Sus muchos nombres
se congregan en mi lengua
en un solo nombre
hoy.

Las suelas de mis sandalias
agradecen
la suavidad de sus ojos incandescentes
y el barro de sus caderas sabias.

Esperanzado,
al borde de la siesta, rezo
esta oración improvisada y medida
en su honor.

Así, la silbo
despacio en la duermevela:
Salomé,
argamasa de mi creación

hoy.

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