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Crónicas Adánicas

1
He erigido
espejos en la extensión
y relojes en el pensamiento.
He intentado el íntimo,
minucioso, fervoroso orden
y he fallado.

Recuerdos del futuro
y presentimientos pasados
me acorralan. Ando
fatigado, celoso,
mordiendo los talones del destino.

Yo, hombre, firme, categórico
hombre, cercano a los treinta,
dudo impávido:
me abandono a los temores,
acaricio la redención de la renuncia
y sueño despierto.

He intentado el orden y he fallado.
Por eso me estoy yendo despacio, por eso
siento nostalgia de la vida
aún viviendo.


2
Aún viviendo siento
hambre de la vida.
Madrugo, trabajo y duermo los días
sin sumarle males a los males,
in restarle tiempo al tiempo.

Sucio, transpirado y vestido
exhumo tibios azares
para inventarme esperanzas
y escancio sin palabras
lúcidos atardeceres.

Voy amasando lerdo el cielo
con los ojos, armando
el cálido cigarro mestizo
con paciente ansia.

Transito
mis noches y mis días
reverenciando la dura tierra
y el arduo sol, el frío, las lluvias.
Adorando el desierto ando, amando
todo lo que dios no quiso.

Ahora siento el continuo,
incesante, infatigable tiempo
fluyendo en mis venas,
envolviendo, llenando,
insuflando mi cóncavo cuerpo.

Ahora veo el pasado y el presente
a los ojos.
Amo y dudo sin dudar, temo sin temor
al futuro, a lo no escrito
en ningún libro celestial o terrenal,
a mi raro, inescrutable, humano fin.

Ahora me sé
realmente hombre, realmente distinto.
Ahora camino solo mi paraíso
y soy feliz.


3
Avanzo hacia el caos inconfundible,
hacia lo hermosamente desconocido
con una felicidad poderosa, inexplicable.
Avanzo y sigo
mientras dure mi humilde,
limitado tiempo.

Veo o creo ver
un camino delante de mis ojos:
veo pueblos y ciudades
donde atestiguaré numerosos
atardeceres, o acaso el mismo
constante, imperturbable atardecer.

Veo mujeres y ríos distantes,
veo montañas y trabajos,
veo acumulaciones de silencios y palabras,
veo desiertos y mares de generaciones.

Escucho el rumor de las voces
de mis antepasados y mis descendientes invisibles:
aspiro el perfume de sus pieles intactas,
compongo oraciones en sus lenguas extrañas
como descubriendo un sabor desconocido u olvidado.

Respiro el aire común
que ellos respiraron o respirarán,
piso este mismo suelo
que ellos pisarán o pisaron.

Yo, uno,
doble, múltiple, indivisible,
avanzo firmemente mortal.
Ando adorando el destierro,
camino creando el camino.

No conozco mi origen ni mi destino
pero es un día tan claro
que apenas puedo pensar en eso.


General Roca, Río Negro, Enero 2007a

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